En el umbral de la muerte todos soñamos

Mientras hacía la corrección de estilo y texto a la obra que ahora publica el escritor Lenin Solano Ambía, iba en paralelo inicialmente entreteniéndome y luego maravillándome con los cuentos que la componen, cuentos que son en realidad historias de vidas que realmente existieron. Lo que despertó mucho mi interés fue que tanto los protagonistas como casi todos los personajes accesorios de cada cuento en verdad vivieron en este mundo; pero casi todos son aquellos personajes de cuya existencia nunca nos enteramos en el colegio, academia o universidad, sino fortuitamente, a través de alguna anécdota que oímos, o de alguna mención casual que se les hizo en una conversación o en algún discurso o texto que nos llegó. Se trata de personajes que subsisten en la cultura y tradición popular por estar vinculados a un hecho sorprendente o a una vida insólita, y que subsisten también vagamente en nuestras mentes asociados a la intriga, al misterio, a lo remoto y a la sensación de pequeña necesidad de saber más de ellos. A medida que avanzaba en la obra de Lenin, me alegré y emocioné mucho al encontrar cuentos dedicados a la vida, drama y peripecias de figuras que siempre me han sido motivo de perplejidad (y de las que nunca supe casi nada), como el de aquella mujer (“la papisa Juana”) que, tras haber llegado inauditamente a ser papa de la Iglesia Católica, tuvo que pagar carísima su osadía; o como el del famoso líder ruso Lenin, emblema de muchos partidos de izquierda política del mundo, el cual vivía toda una tragedia en su salud en medio de su agitada vida en las esferas del poder; o como el del famoso artista francés Claude François, autor e intérprete de muchas canciones de éxito arrollador traducidas a muchos idiomas y cantadas hasta por grandes de la talla de Elvis Presley; o como el del mítico delincuente español José María Jarabo; o el del gran emperador bizantino Anastasio; o el de la sorprendente historia del astrónomo anterior a Galileo Galilei, Tycho Brahe, el último en observar los cielos sin telescopio. Asimismo, me conmovió y deslumbró descubrir que uno de los cuentos presente una originalísima quíntuple descripción de la pasión y muerte de Jesucristo, con la admiración y respeto que inspira nuestro Señor.

Los correctores de estilo, al hacer nuestro trabajo examinando atentamente cada palabra, cada frase, cada párrafo y la plenitud del texto, generalmente penetramos por completo en la esencia de la obra que se nos confía. Y confieso que ha sido para mí un placer haber realizado esta actividad sobre estos cuentos, pues además del entretenimiento, interés y conmoción que me generaron, me complació mucho el ingenio para usar ciertas frases, para construir lingüísticamente ciertas escenas y para combinar tan hábilmente tantos recursos literarios que enriquecen una producción. El tema en los cuentos de Lenin Solano Ambía es la colocación de un hombre o mujer que llega al umbral de la muerte con una vida insólita cargada de grandes sueños (frustrados o hechos realidad), y que empieza a penetrar lentamente en el terreno de una muerte consternante y altamente trágica. El estilo que emplea Lenin es el de la narración alternada en las tres personas gramaticales, en la cual la “voz” de la primera persona es la del protagonista, la de la segunda persona es la de la consciencia individual (del protagonista) o universal, y la de la tercera, la del narrador omnisciente (el autor). Esta narración tripersonal discurre a través de relatos en los que tanto las escenas como los tiempos presente, pasado y futuro se alternan repentina y constantemente, poniendo a prueba la capacidad de atención e incluso la inteligencia del lector.

En síntesis, lo describiría como un libro de narraciones muy entretenido, emocionante, culturizante y muy original, en el que diversas conmovedoras historias han sido relatadas cuentísticamente. ¡Y también reveladoramente!

Felicitaciones de corazón a Lenin por su obra Cada hombre tiene un sueño, la tercera producción literaria que publica (luego de Carta a una mujer ausente en el 2008 y de No les reces a los muertos en el 2011), y con la cual ha confirmado ser un hombre de vocación literaria definida, talentoso, original, de iniciativa y de acción. Reciba él mis mayores deseos del mayor éxito y prosperidad.

Jonathan Guimet Rasmussen

Corrector de estilo

Anuncios

3 pensamientos en “En el umbral de la muerte todos soñamos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s